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Dudas sobre colchones viscoelásticos

Publicado el 09/06/2016
colchones viscoelásticos

Hemos recopilado las preguntas más frecuentes sobre colchones viscoelásticos que nos hacen nuestros clientes. En este artículo damos respuesta razonada y sencilla a esas dudas.

¿Qué es un colchón viscoelástico?

Como el lector ya conocerá, el material viscoelástico es una espuma de poliuretano con efecto memoria. Es decir, al tumbarnos sobre ella adoptará la forma de nuestro cuerpo para recuperar su forma original cuando nos levantemos. La principal virtud de esta adaptabilidad es que el reparto de presiones que realiza el colchón sobre nuestro cuerpo será más homogénea que con otros materiales. Por otra parte, al adoptar la forma de nuestro cuerpo, la deseable alineación de la columna cuando estamos tumbados es más factible.

El núcleo de un colchón no puede ser exclusivamente de material viscoelástico ya que nos hundiríamos totalmente en él. Bajo la capa viscoelástica debe existir un núcleo soporte que preste firmeza al conjunto. Este núcleo puede ser de Espuma HR de alta densidad, muelles o látex. Cuando un colchón tiene una capa viscoelástica, sea cual sea su núcleo soporte, suele denominarse colchón viscoelástico. En ocasiones, colchones con capas viscoelásticas de menos de 2 cm. suelen ofrecerse como colchones viscoelásticos, algo quizá pretencioso ya que con una capa tan delgada es fácil que consigamos una tumbada agradable pero difícilmente alcanzará la adaptabilidad que se le supone a este material.

¿Qué tipos de viscoelástica existen?

Realmente esta no es una pregunta frecuente pero conviene responderla para poder resolver muchas dudas sobre este material. Fundamentalmente existen dos tipos de material viscoelástico, espumado (vulgarmente conocido como de poro abierto) y moldeado (vulgarmente conocido como de poro cerrado). El viscoelástico de poro cerrado tiene un mayor efecto memoria, mayor densidad y peor transpirabilidad. Es más proclive a dar sensación de “encajonamiento” y a producir mayor dificultad de movimientos. Por el contrario el poro abierto supone un menor efecto memoria, menor densidad, mejor transpirabilidad y mayor libertad de movimientos.

¿Los colchones viscoelásticos se hunden?

Dado que estos colchones adoptan la forma de nuestro cuerpo, efectivamente se hunden, aunque siempre deben recuperar su forma inicial al levantarnos. Si el colchón se queda hundido cuando no hay nadie tumbado, tenemos un problema, el colchón no está en condiciones. Probablemente tiene demasiados años o el material utilizado no tenía la calidad requerida.

En la práctica, la sensación de hundimiento no responde habitualmente a que el colchón sea malo, suele tener más que ver con que el efecto de este material resulta desagradable par algunas personas. La sensación de encajonamiento que hemos comentado anteriormente resulta insoportable para ellos. Esta sensación será mayor si el material es de poro cerrado y cuanto más gruesa sea la capa viscoelástica.

¿Los colchones viscoelásticos dan calor?

Técnicamente no dan calor. Lo que produce calor es nuestro cuerpo. La cuestión es si este material permite una correcta transpiración y, por tanto, que nuestro calor se disipe. En ese sentido, el material viscoelástico no es el más transpirable. Por tanto sí puede dar sensación de calor. No obstante hay una gran diferencia entre viscoelástica de poro abierto (transpira mejor) y viscoelástica de poro cerrado (transpira peor). También hay que tener en cuenta el grosor de la capa viscoelástica y el núcleo soporte. Cuanto mayor sea la capa más sensación de calor tendremos y cuanto menos transpirable sea el núcleo soporte, también.

Así un colchón viscoelástico de poro abierto con una capa de 5cm. y un núcleo soporte de muelles nos hará sentir mucho menos calor que un colchón viscoelástico de poro cerrado con una capa de 10cm. y un núcleo de látex, por poner un ejemplo.

¿Son buenos para el dolor de espalda?

Esta pregunta es muy frecuente y de difícil respuesta. La única evidencia científica al respecto es que los colchones de firmeza media son los más adecuados para el dolor lumbar inespecífico. Además se supone que una correcta alineación de la columna cuando estamos tumbados es beneficiosa para nuestra espalda. Existen múltiples causas que pueden provocar dolor en la espalda y en diversas zonas. No es igual un dolor lumbar que uno dorsal o cervical. Partiendo de que solo existe la evidencia que hemos comentado anteriormente, en todo caso es el médico quien tiene la última palabra respecto al colchón que debemos utilizar en función de la patología que suframos.

Dicho todo esto, nuestra experiencia nos indica que, habitualmente, los durmientes con dolor dorsal requieren una firmeza algo mayor que en los casos de dolor lumbar y que la influencia del equipo de descanso en caso de molestias cervicales se centra más en la almohada que en el colchón.

El material viscoelástico favorece la alineación de la columna por lo cual es un elemento importante a la hora de diseñar un colchón adecuado para molestias en la espalda pero debemos tener en cuenta que si ese colchón es muy firme, no será el ideal. Por otra parte, si lo que provocamos es una sensación desagradable de atrapamiento, no dormiremos bien y dará igual que sea adecuado o no para el dolor de espalda.

¿Qué cantidad de material viscoelástico es adecuada?

Como todo depende de que estemos buscando. Por debajo de 4-5 cm. puede servir para producir una acogida agradable al tumbarnos, pero nada más. Entre 4 y 10cm. conseguiremos un efecto viscoelástico por el que el colchón se adaptará a nuestro cuerpo. Por encima de 10cm. corremos el riesgo de sentirnos hundidos en el colchón. Esto dependerá de nuestra morfología y del tipo de material utilizado.

¿Qué densidad es mejor?

Sobre este tema existe una gran discusión. En el fondo tiene más que ver con si se es partidario del poro abierto o el poro cerrado. Para despejar cualquier duda sobre la densidad mínima que debe tener una plancha de material viscoelástico, la norma que lo regula UNE53231-2 dice textualmente:

“La densidad, de cada capa viscoelástica, determinada según el apartado6.2, no debe ser inferior a 45kg/m3, con una tolerancia del 8%”

A partir de ahí, normalmente el material de poro abierto no supera los 60 kg/m3 y el material de poro cerrado suele superar los 75 kg/m3 e incluso los 100kg/m3. ¿Qué es mejor? Las opiniones están muy divididas. Al principio de este artículo hemos descrito las principales diferencias entre los dos materiales. Nuestra opinión es que las ventajas del poro abierto superan a sus inconvenientes respecto al poro cerrado. Fundamentalmente se aminora de forma importante la sensación de atrapamiento del colchón y se mejora sensiblemente la transpirabilidad. Estos dos factores nos parecen determinantes aunque, insistimos, hay opiniones para todos los gustos.

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